Falling in love with kuku

By Elio Venero. [Prepárense a vomitar Arco iris] “Menos caca y más muaca, muaca”

Mi nombre es Brian, y esta es mi Kukuxuhistoria:

Desde hace ya un tiempo conozco a Agatha Muggsi (Daniela para los amigos); una chica seria, muy centrada y bastante directa, pequeña en tamaño pero muy brava en carácter y con casi 5 años más que yo. La primera vez que la vi fue en un autobús (más romántico no podía ser) camino a mi casa desde la universidad; hablaba muy concentrada por el móvil pero con unos gestos bastante interesantes desde mi punto de vista. Podría decir que sentí algo desde ese momento, pero no me lo creerían. La conocí casi un par de años más tarde, siempre la veía andando por mi facultad, y llámenlo casualidad, aura, ki o simplemente “energía” pero siempre que andaba cerca sentía un remezón, volteaba y ella estaba ahí cerca; me atreví a hablarle con un pretexto tonto de formar parte de un circulo de estudios y desde ese momento no paramos de hablar, siempre tuvimos una gran afinidad.
Fue ya hace casi dos años atrás que discutimos y nos separamos. Yo jamás deje de pensar en ella todo ese tiempo, por más cursi que parezca.

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No fue hasta julio del año pasado que le volví a hablar, se daban conversaciones ocasionales por Facebook con momentos de silencio incómodo. No se podían comprar a las horas interminables que compartíamos por el bendito Messenger, con bombardeos de zumbidos y besos extravagantes y bulliciosos. Pero a pesar de todo, la química seguía latente.
Un día como cualquiera ella uso un sticker de cocodrilo en el chat de Facebook, me encanto desde el primer momento en que lo vi (no les bromeo, lo considero uno de los mejores que tienen, si no el mejor), y le pregunte como se llamaba y me dijo Kukuxumusu! Ella me decía en broma que él era su novio, y fue así como empezamos a bromear bastante con él. Es una caricatura bastante adorable y, ambos de cariño, lo llamábamos kuku, cariño que también iba apareciendo de nuevo en ambos, lo que ella llamaba el “filin”. Y así fue que nuestras conversaciones se volvieron más amenas, y lo que siempre hubo entre nosotros volvía. De poco a poco también, kuku empezó a ser parte de nuestra relación; a ella le gustaba tanto kuku que se hizo estampar un polo con el (no tienen ni un solo polo con el estampado!!!). Yo solía dibujarlo agarrando un corazón para ella, y con cosas así ambos llegamos a quererlo tanto que decidí regalarle un kuku de peluche. No logré encontrar al verdadero, así que tuve que buscar cocodrilos por todo lado, luego de buscar tanto tu que pedir uno por AliExpress desde China (gracias por no tener uno en la tienda eh!) que demoraría un mes en llegar a mi ciudad (Cusco – Perú), así que contra todo pronóstico lo pedí.
Pasaron dos meses y medio y kuku no llegaba. Ya estábamos cerca de la quincena de diciembre y yo pensaba cancelar el pedido porque el tracking decía que aún se encontraba en China. Mientras todo ello pasaba decidí comprarme un nuevo celular por internet, así que esperaba su llegaba en los próximos días, con paciencia ya que el tiempo estimado de llegada era de una semana y media.
Uno de esos días llego a mi casa una notificación que recogiera un paquete, la primera (y única) idea que me pasó por la cabeza era de que mi celular ya había llegado, así que luego de una salida con Daniela le dije que por favor me acompañara a recoger mi celular a la oficina postal. Tenía una ligera duda de por qué me lo habrían enviado allá, pero no le hice caso.
Una vez recibido mi paquete ella me dijo que lo abra, yo curioso y sin ninguna sospecha cogí el pequeño paquete extrañado por su flacidez. Fue enorme la sorpresa que ambos nos llevamos cuando vimos a – nuestro – kuku mostrarse fuera del paquete. Ese fue, en definitiva, uno de los mejores momentos de nuestra relación. La notificación no indicaba que tipo de paquete era por lo que yo no lo sospechaba, y el tracking de AliExpress que tampoco daba ninguna pista. Desde ese día, ella cuida del que ella llama nuestro hijo (dice que lo parí en la oficina postal), y siempre que podemos hablamos de él como si fuera parte de ambos (los dientes míos, porque tengo grandes caninos, y la cola de ella, porque… ya saben jajaja), y porque realmente es parte de ambos y de lo que sentimos.
Y fue así que kuku llegó a nosotros, y se convirtió en una gran parte importante de ambos. Más que contarles nuestra historia quiero darles las gracias a todos ustedes por crear a ese pequeñín que tanto adoramos ella y yo, y reclamarles que no tengan merchandising de él (jajaja).

PD. les adjunto una fotito de nuestro kuku y una imagen que hice de el, tengo conocimiento del copyright pero solo fue hecho para ella, espero me disculpen.

Saludos.

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